4.1 LA NECESIDAD DEL OTRO.
No podemos simplemente elaborar programas y darle a todos lo mismo.
El apóstol Pablo habla de fuertes y débiles en la fe.
Rom 14:1, 12-13 Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones… De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.
Estamos tratando con vidas, edificamos relaciones no reuniones, cada discípulo que procuramos edificar en la semejanza con Cristo, tiene:
Una necesidad distinta
Una crisis distinta
Un ritmo de aprendizaje distinto
Una potencialidad distinta.
4.2 EL DISCIPULAR ES UN SERVICIO.
La obra la hace el Señor, mi aporte es mínimo pero indispensable.
Soy el nexo por el cual se inserta en el cuerpo.
Es un recibir sus cargas, participa de las alegrías y las tristezas.
Romanos 12:15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
Es proveerle una cobertura espiritual, alguien que está orando y velando por él.
Es un velar por la vida del otro, buscar el bien del otro y para ello: orar, ayunar y clamar a Dios.
4.3 EL DISCIPULADO COMO UNA SIEMBRA.
Dar todo lo que tengo
La misma semilla sembrada en otro, fructificará de forma difernte porque la tierra es diferente.
Cada uno tiene un ministerio distinto y ese ministerio está asentado en una humanidad distinta: personalidad, historia y limitaciones diferentes.
4.4 ES UNA SIEMBRA QUE LLEVA FRUTO PARA DIOS,
No meros díscipulos nuestros para nuestro fruto, deleite y gobierno
HACEMOS DISCÍPULOS DE CRISTO.
Nuestra recompensa viene de Cristo, hacemos tesoros en el cielo.


Es verdad cada persona, cada dicipulo necesita algo distinto, cada uno atraviesa una etapa, un tiempo de desarrollo y crecimiento diferente y es tan importante la atención personalizada. gracias por esta nota.
Comentario por Lourdes — noviembre 10, 2009 @ 7:39 pm