NIÑEZ ESPIRITUAL
El inicio de la vida cristiana, aquellos a quienes los pecados han sido perdonados.
Es una etapa que se caracteriza por el RECIBIR
Son los que necesitan depender de otros para crecer.
Son los que han conocido al Padre.
Lo primero que tenemos que hacer por ellos es relacionarnos adecudamente con el Padre
por medio de la oración y con el Cuerpo de Cristo por medio de realciones comprometidas.
MADUREZ ESPIRITUAL (JUVENTUD)
Es la segunda etapa en la vida de un discípulo.
Una prueba de alguien que ha dejado la niñez de espiritual, son aquellos que han pasado
por pruebas y se han fortalecido, no le echan la culpa a los demás ni se justifican.
Santiago 1:11-14 Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas. Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
Son los que han madurado en su vida interior, en su comunión con el Padre.
Son fuertes, la palabra de Dios permanece en ellos, y han vencido al maligno.
Aquellos que han madurado son los que están empezando a caminar sólos, tienen un
motor propio.
Se caracterizan por el SER
La madurez espiritual viene por el comer de la Palabra de Dios y beber del Espíritu Santo
diariamente. Es la verdadera comida y verdadera bebida espiritual.
Mateo 4:4 No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
PATERNIDAD ESPIRITUAL
Una tercera etapa en el crecimiento espiritual.
Alguien que pasó de ser una persona madura a ser padre, es alguien que dado a luz que fructificó.
Gálatas 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.
Hay muchas formas de fructificar y en las Escrituras se habla del fruto de diversas formas.
En este sentido, el fruto de un discípulo son otros discípulos.
Mateo 13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
Juan 15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
Se caracterizan por el DAR
Es el asumir que la necesidad de otro ocupe un lugar en mi corazón, en mi tiempo y en mis preocupaciones.
Esa vida sembrado y desarrollada en mi interior me dispongo a transmitirla a otros.
Entonces mi vida fructifica, da frutos en otros.
Tenemos en claro la meta de los discipulados:
